Zaragoza en verano: Navegar por el Ebro
Continuamos nuestra serie de oportunidades de ocio en la Zaragoza estival con otro lujo heredado de la expo. Zaragoza es conocida como la capital del Ebro, y de hecho la ciudad ha estado condicionada por su rÃo historicamente de un modo fascinante. Zaragoza debe su ubicación, su urbanismo, su importancia histórica, sus recursos, sus comunicaciones y seguramente su propia existencia al rÃo que la cruza. Y sin embargo, durante el último siglo, la ciudad creció de espaldas al Ebro. Pasó de oportunidad y fuente de riqueza a obstáculo y objeto de descuido. El aspecto que las riberas presentaban a comienzos del siglo XXI era impropio de una ciudad como Zaragoza y del rÃo mas caudaloso de España. La relación de los zaragozanos con nuestro es rÃo muy curiosa. Motivo de indudable orgullo, es uno de los pocos elementos capaces de aglutinarnos en su defensa cuando la amenaza de trasvase se cernÃa sobre él. Pero el respeto que le mostramos es escaso a juzgar por el modo en que sus orillas se convirtieron en lugares inhóspitos y sucios a los que nadie osaba asomarse.
La Expo cambió esta cuestión por completo. Una espectacular actuación de recuperación de las riberas, la instalación de locales de ocio, parques, y la propia exposición asomada por completo al rÃo nos hizo cambiar nuestra visión. Los espectáculos del Iceberg con el propio rÃo como escenario nos abrieron los ojos. Y en ese cambio, la navegación de sus aguas es seguramente el punto culminante.
Hay que admitir que no ha sido fácil. No es el Ebro un rÃo propicio para estos menesteres. De naturaleza salvaje y cambiante nos obsequia con riadas y avenidas que han derribado el puente de piedra varias veces en su historia. Y en verano, tras el deshielo, llega a poder cruzarse a pié por varios tramos de su recorrido. El cierzo azota su lecho con violencia y el calado es escaso muchos meses al año. Fué necesario construir un azud que elevara el nivel de las aguas, pero merced a su desnivel aún ha de dragarse periodicamente parte del recorrido para remontarse aguas arriba.
No obstante, y pese a la polémica suscitada, la experiencia merece la pena. Permite una visión diferente de la ciudad incluso para los que habitamos en ella. El recorrido ofrece un puñado de postales inolvidables y nos permite visitar Zaragoza de un modo original, viendo sus dos caras, la clásica, navegando bajo los arcos del puente de Piedra y viendo la fachada norte del Pilar desde el lecho del rÃo. Y también la moderna, al acercarnos a la espectacular pasarela del voluntariado con los modernos y singulares edificios de la Expo al fondo.
Hay tres puntos desde los que embarcar, Vadorrey, junto a la presa que lo hizo posible, el Club Naútico, a los pies del Pilar y a pocos metros de Saucépolis y el embarcadero de la Expo, desde el que se puede visitar esta moderna zona de la ciudad. El barco hace cinco recorridos completos al dÃa, que se duplican el fin de semana, los precios son francamente asequibles y el servicio sólo descansa los lunes. Podeis consultar horarios y tarifas aquÃ.


