EL LADRON DE GALLETITAS!!
enero 21st, 2010
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estación tren
La historia nos habla de una mujer que llega a la estación de ferrocarriles para subir al tren que la dejará después de un viaje de dos horas en su ciudad natal Al preguntar por el andén de salida,el empleado de la estación la avisa de que,lamentablemente,el convoy va con retraso y que llegará a la estación una hora más tarde de lo previsto.
   Molesta,como cualquier persona a quien le toque aguantar un plantón inesperado,la mujer se acerca a un pequeño establecimiento de la estación y compra allà un par de revistas,un paquete de galletitas y una lata de refresco. Minutos después,se acomoda en uno de los bancos del andén para esperar el convoy. Pone sus cosas a un lado y empieza a hojear una de las revistas. Pasan unos diez minutos. Por el rabillo del ojo, ve acercarse a un joven barbudo que toma asiento en su mismo banco. Casi instintivamente,la mujer se aleja del muchacho,sentándose en la punta del asiento y sigue leyendo su revista.    Otra vez de reojo,la mujer ve con asombro cómo,sin decir ni una sola palabra,el joven estira la mano,coge el paquete de galletitas que está entre ambos encima del banco,lo abre y coge una galletita. !Qué poca vergüenza!,piensa ella.    Dispuesta a poner punto y final a esa situación,pero no a dirigirle la palabra al joven descarado,la mujer se gira y,ampulosamente,coge una galletita del paquete y,mirando fijamente al muchacho,le da un mordisco. El joven,por toda respuesta,sonrÃe y…coge otra galletita del paquete. La mujer está indignada…No se lo puede creer. Vuelve a mirar fijamente al muchacho y coge una segunda galletita. Esta vez hace un gesto exagerado con ella frente a la mirada del joven y,sin quitarle los ojos de encima,mastica con enfado la galleta.    Asà continúa este extraño diálogo silencioso entre la mujer y el chico. Galletita ella,galletita él. Primero uno, luego el otro…. La señora cada vez más indignada,el muchacho cada vez más sonriente. En un momento determinado,en el paquete queda una única galletita. La última galletita. “No se atreverá..” piensa la mujer.    Y como si hubiese leÃdo el pensamiento de la indignada mujer,el joven alarga la mano de nuevo y,con muchasuavidad,saca del paquete la última galletita,la parte por la mitad y,mirando fijamente a los ojos de ella,le ofrece una de sus mitades con su sonrisa más encantadora. -Gracias- le dice ella aceptando la mitad con voz y cara de pocos amigos. En ese momento,llega a la estación el tren que la mujer esperaba. La señora se pone de pie,regoje sus cosas del banco y sube al vagón que le corresponde.    A través de la ventanilla del ferrocarril,la enfadada pasajera observa cómo el joven se come a pequeños bocados la mitad de la última galletita. -Con una juventud como ésta- se dice la mujer en voz baja-,este paÃs no tiene remedio.    El tren arranca. Con la garganta reseca por el enfado,la mujer se dispone a abrir su bolso para buscar el refresco que habÃa comprado en la tienda de la estación. Para su sorpresa, allà está,sin abrir,su propio paquete de galletitas.
