Crónicas nocturnas III: Giraluna
julio 2nd, 2009
Cuenta la leyenda que en el reino de los girasoles nació un ser extraño, distinto a los demás. Sus pétalos no eran amarillos sino blancos. AborrecÃa el sol y adoraba la luna. Bajaba su flor de dÃa huyendo de la luz, y se erguÃa orgulloso antes del albor. Por sus costumbres noctámbulas a este extraño girasol le llamaron Giraluna. Por ser distinto, por comportarse de manera diferente fue denostado, perseguido y obligado a huÃr. Y según esta leyenda, el Giraluna continúa danzando al ritmo de la luna por los campos de girasoles, oculto en la oscuridad de la noche.
Todos aquellos que por elección propia o por las circunstancias vivimos mas de noche que de dÃa nos hemos identificado alguna vez con el Giraluna. Vivir a contracorriente no es facil, y la incomprensión de los demás acaba por hacer mella en muchos de nosotros. Pero aquellos que somos noctámbulos natos, aquellos que dormimos de dÃa por propia naturaleza, somos capaces de disfrutar de los pequeños y deliciosos placeres que la oscuridad, la luna, la soledad y la noche nos proporciona.
El llanto de un bebé me saca de estos pensamientos. Es noche cerrada en Saucépolis, y tras el llanto llega el ascensor. Un huesped somnoliento, en pijama y con un biberón en la mano me pide un microhondas. La cara de resignación sugiere que no es la primera noche en vela para este padre. No puedo sino sonreir. Es poco probable que el biberón calme a la criatura. Un pequeño giraluna habita esta noche entre los muros de Saucepolis.
El desdichado progenitor sube con su biberón tibio, el pequeño giraluna sigue llorando, no quiere dormir. Y yo tecleo este escrito mientras sonrio. Hay un pequeño giraluna entre nosotros, y al menos ya somos dos…

