Entradas para la etiqueta ‘Hotel Sauce’

diciembre 15th, 2012
Email

Este es un tributo a todos nuestros clientes de Oceanía que han venido a nuestro hotel en Zaragoza y que recomiendan a los que van a visitar España por primera vez, a realizar una parada en Aragón y en su capital, Zaragoza.

Buscando hoteles en Zaragoza

Una pareja procedente de Australia pero de origen griego, vino por negocios para aprender sobre nuestras viñas de la región, y les encantó tanto el vino como el aceite de oliva de Aragón.

Una escritora Filipina, que ahora vive en Australia y colabora con nuestra Universidad, dio una conferencia sobre las Islas Filipinas y visitó los Pirineos Aragoneses. También hizo un estudio y publicó un artículo de viaje sobre nuestras Fiestas del Pilar, nuestros trajes tradicionales, canciones y cultura popular. Fuimos su hotel en Zaragoza.

Una joven pareja procedente de Melbourne pasó parte de su luna de miel en nuestro hotel en Zaragoza. Ambos son profesores de historia en su país y estaban interesados en nuestro pasado Románico, Medieval, Árabe, Cristiano y sobre el lugar de nacimiento de Goya.

Una pareja de 50 años procedente de Sydney que en principio sólo iba a permanecer con nosotros una noche para descansar y seguir su viaje en Barcelona, decidió quedarse dos días más. Les encantaron nuestras tapas, nuestra comida tradicional, pasear por la ciudad e ir de compras.

Una familia con dos niños vino durante sus vacaciones de verano (aquí era invierno) para explorar nuestro país.

Y muchas otras anécdotas y curiosidades que ocurren en un hotel como el nuestro, que está abierto y ofrece alojamiento a toda la gente procedente de cualquier parte del mundo.

Gracias por recomendar nuestro hotel en Zaragoza

Finalmente, nos gustaría agradecer al huésped anónimo que escribió algunas líneas en el periódico neocelandés “New Zealand Herald” www.nzherald.co.nz recomendando Aragón, Zaragoza y el Hotel Sauce.

Artículo sobre hoteles en Zaragoza y visita turística a España

Aquí está el link al artículo de nuestro hotel en Zaragoza:

http://www.nzherald.co.nz/travel/news/article.cfm?c_id=7&objectid=10628394

diciembre 9th, 2012
Email

La revista de la compañía aérea low cost Ryanair lleva ya unos años recomendando de manera independiente restaurantes, hoteles y centros de ocio de las ciudades en las que opera.

Recomendación Hoteles en Zaragoza

Gracias a unos clientes de nuestro hotel en Zaragoza que guardaron la revista pudimos descubrir esta buena noticia. La verdad es que nos hizo especial ilusión porque en ningún momento fuimos conscientes de que probablemente alguien de la compañía se había alojado en el hotel para después recomendarlo.

Hotel en el centro de Zaragoza

En el comentario hacen referencia al Hotel Sauce con la siguiente reseña: “hotel muy céntrico con 40 elegantes habitaciones y decorado con buen gusto”.

Aquí os copiamos el recorte de la revista:

Recomendación Hotel Sauce en Zaragoza

Aquí podemos ver la recomendación del hotel en Ryanair de manera ampliada:

Recomendación Hoteles en Zaragoza

Nota: La fotografía que aparece en el Artículo es de nuestros apartamentos en la Plaza del Pilar.

noviembre 16th, 2012
Email

Gringa

Ya todos sabéis que mi gran debilidad es Atomo, mi perro, pero no todos conocéis la existencia en mi familia de ésta tiparraca llamada Gringa.

Hace ya muchos años, una amiga de la época de instituto de mi hermana, Romero, tuvo la genial idea de comprase una linda tortuguita, de esas minis que todos vemos en las tiendas de animales y nos parecen una pocholada. Las dos vinieron muy emocionadas a casa luciendo a la tortuguita en una de esas cestitas de mimbre al estilo Hello Kitty. Gringa la “bautizaron”, mucho nombre para tan poquita cosa, pense yo; ¡Ja! ¡Quién la ha visto y quién la ve!

Bueno, en resumidas cuentas, como esa época de instituto fue muy alegre para mi hermana y Romero, y les llovió algun que otro suspenso, a Romero la madaron a un internado y claro, adivinais a quienes les dejó a Gringa en custodia? ¡ A mis padres! ¡Qué santos y que paciencia han tenido!

Bueno, como veis la linda tortuguita está bien hermosa y se ha convertido en una señora tortuga!

Menudos paseos se da la tipa por la casa y a vaya marchas! Primero se pone en el salón al sol a hacer sus estiramientos y luego se dedica a patear la casa, y como haya una sola pelusa te delata!

octubre 19th, 2012
Email

Fran Perea bromea con Pili

En mas de una ocasión hemos comentado que tenemos la suerte de contar entre nuestros clientes y amigos con personajes francamente interesantes. En ocasiones pasan unas cuantas visitas hasta que estableces una conversaión y descubres una asombrosa historia detrás de aquél huesped aparentemente anodino. Pero hay un pequeño grupo de visitantes que siempre ofrecen algo que contar. Son personajes peculiares y singulares. Viven de un modo diferente y el Hotel Sauce es su casa por un instante. Me refiero la los músicos.

En el Hotel Sauce contamos con un buen número de clientes habituales que se dedican a la música. La orquesta de cámara del Auditorio, nuestros amigos del grupo Enigma, o el grupo Al Ayre Español son habituales en la temporada de conciertos. Son gente cercana de aire bohemio que abordan la recepción con sus contrabajos y las fundas de violines. También somos refugio habitual para los participantes en el concurso anual de canto Montserrat Caballé. Siempre es un honor tener con nosotros a una promesa de la lírica. Algún día reconoceremos a un viejo huésped en el reparto de alguna gran producción.

Paul Dianno, vocalista original de Iron Maiden, bien acompañado.

Pero no solo de música clásica vive el Sauce. Varias de las mejores salas de conciertos de la ciudad colaboran con nosotros. Por los desayunos del Sauce han pasado estrellas del pop, viejas glorias del Heavy, verdaderos rockstars y grupos mas que prometedores que colocarán en un futuro algún número uno en las listas.

Yo recuerdo con especial cariño el día que Sidonie, uno de mis grupos favoritos, se alojó con nosotros. Tras el conierto decidieron salir a tomar una copa, y me pidieron consejo para elegir el local. Les recomendé un par de garitos con buen ambiente y mejor música. ¿Hay algo mas gratificante que decirle a uno de tus grupos favoritos dónde pueden escuchar buena música?

Sería terrible vivir sin música. Y no hay música sin los músicos. Tener la oportunidad de conocer en persona a estos extraños y singulares personajes es una de las grandes ventajas de esta profesión. Por cierto, a Sidonie les encantaron los sitios que les recomendé. Todavía estoy orgulloso por ello.

octubre 18th, 2012
Email

Acabo de aterrizar en el cosmopuerto de Zaragoza, la ciudad en la que nací hace ciento treinta años. Son muchos los recuerdos que se arremolinan en mi cabeza, pero no es conveniente permanecer demasiado tiempo a la intemperie en estos tiempos en la Tierra, así que abandono la terminal y tomo el primer aerotaxi de la fila. Inserto la dirección y el piloto automático establece la ruta mientras el aparato se eleva lentamente.

Vengo a Zaragoza para visitar la Exposición Interestelar Zaragoza 2108. La ciudad solicitó organizar el evento para conmemorar el centenario de la Exposición Internacional de 2008 y el bicentenario de la exposición Hipanofrancesa de 1908. Resulta curioso hablar hoy en día de España o Francia. Las naciones quedaron abolidas tras el holocausto nuclear. De hecho es uno de los primeros eventos de este tipo que se celebran en la Tierra desde entonces. La radiación es aún alta y las precauciones para evitar la contaminación son incomodísimas. Sin embargo, el factor emocional , el clima ventoso de Zaragoza y el hecho de no haber sido apenas afectada por los bombardeos jugaron en su favor. Finalmente y contra todo pronóstico se concedió el evento.

La bruma cubre la ciudad y la pesada carga de iones le confiere un aspecto plomizo. Sólo los edificios más altos se adivinan mientras nos aproximamos a la urbe. Trato de recordar cuándo fue la última vez que estuve en Zaragoza. No he vuelto desde la migración masiva de mediados del siglo pasado. Tras el holocausto las autoridades decidieron incentivar las migraciones a las incipientes colonias en Marte y algunos satélites relativamente habitables. La terriificación era aún bastante precaria, pero los niveles de radiación en la Tierra eran demasiado peligrosos para permanecer. La radiación era el palo, y las nuevas terapias de renovación génica eran la zanahoria. Unos novedosos tratamientos permitían regenerar celularmente a un individuo llegando a triplicar su esperanza de vida. Pero solo se permitían en las colonias. Si no hubiera emigrado yo mismo habría muerto hace ya mucho. Bien por la radiación, bien por el inexorable envejecimiento. Este pensamiento me inquietó sobremanera.

El holocausto cambió nuestras vidas, cambió de hecho la especie humana. Nadie sabe muy bien cómo empezó. Al principio se habló de un atentado terrorista, mas tarde de un accidente. La reacción de los gobiernos fue nefasta, nadie sabe quién disparó primero. Pero en pocos meses la silenciosa nube radiactiva cubrió la superficie del planeta haciendo la vida en él peligrosa y dañina.

Pienso en ello mientras nos acercamos a mi destino. El Hotel Sauce. Trabajé allí unos cuantos años antes de la guerra. Naturalmente en cuanto me enteré de que seguía funcionando lo elegí como refugio para mi estancia en la Tierra. Tengo mucha curiosidad por ver cómo está, y si aún conozco a alguien por allí. Quizá pueda incluso volver a hablar mi idioma. Todos los colonos tuvimos que aprender neolengua, el idioma oficial en todo el sistema solar. Los lenguajes tradicionales solo se hablan ya en la tierra, y están casi en desuso.

Una silueta inconfundible aparece entre la niebla. Las cuatro torres del Pilar entre las luces de neón anuncian que estamos llegando. El aerotaxi desciende lentamente sobre un impecable helipuerto instalado junto a la entrada. Lamentablemente está ocupado, pero la recepcionista sale a recriminar al vehículo mal aterrizado que no tarda en dejarnos el espacio libre. Hay cosas que nunca cambiarán.

La recepcionista me identifica con el scanner ocular. No utiliza uno manual, tiene uno integrado en su propio ojo. Se trata sin duda de un androide. Nadie lo habría dicho, cada vez los hacen más realistas. Llegan noticias desde algunos satélites de Saturno que han llegado a escapar por propia voluntad. Naturalmente la empresa que los fabrica lo niega, pero los hacen cada vez más inteligentes y naturales. Charlando con la cordial recepcionista no puedo evitar pensar que un día serán ellos quienes nos dominen. (más…)

septiembre 3rd, 2012
Email

Pincha aquí para leer la 1ª parte.

- ¿Qué sucede, señor Menendez?

- No se van a creer lo que he visto en el pasillo. Es increíble. Además, creía que en este hotel no se aceptaban animales, ¿No es cierto?

- Así es señor Menendez, ¿por qué lo dice?…

-Hay una bestia enorme en el pasillo de la cuarta planta. Lo he visto con mis propios ojos. Tenían que haber oído sus gruñidos, era una cosa espantosa.

Yo no había visto al señor Menendez tan fuera de si en mi vida. Hablaba atropelladamente, y al margen del escaso sentido de sus palabras, había verdadero terror en su mirada.

-Señor Menendez, ¿No habrá usted tenido una pesadilla?- sugerí.

Menendez me asesinó con la mirada.

-Le digo que se muy bien lo que he visto, y oído.

-Vayamos por partes- interrumpió el agente Antunez.

-Cuéntenos exactamente y con todo detalle qué es lo que ha visto y oído usted. No omita ningún detalle, son de vital importancia.

Menendez respiró hondo, nos miró a la señora Ruiperez, al agente Antunez y a mi y se armó de valor.

- Anoche me acosté temprano, como de costumbre. Leí unos minutos, como de costumbre, tomé mi somnifero de todas las noches y me dormí al instante como siempre.

- No hizo nada fuera de lo habitual, deduzco- dijo Antunez.

-Nunca lo hago- respondió Menendez y prosiguió.

-Hace unos diez minutos un golpe seco me despertó. Algo había golpeado mi puerta. Pensé que otro huésped se había confundido de habitación y traté de seguir durmiendo. Pero unos segundos después comencé a oír ese espantoso rugido. Me heló la sangre. Traté de vencer el miedo y asomarme para ver lo que era, pero me costó bastante. Finalmente me acerqué a la puerta. Los rugidos eran mas y mas fuertes. Sin duda lo que fuera aquello estaba muy cerca de mi puerta. Me di cuenta de que fuera lo que fuera que había en el pasillo había golpeado la puera de mi habitación. No fue un pensamiento agradable. (más…)

julio 24th, 2012
Email

Poco imaginaba yo cuando llamé a la policía a instancias de la muy preocupada señora Ruiperez que el agente que iban a enviar fuera a ser tan peculiar. Cuando se presentó en la recepción mostrando su placa casi a escondidas no pude evitar imaginar un par de comentarios ingeniosos que omití por respeto a la autoridad. No tardé en perder dicho respeto.

El tipo parecía sacado de una película de espías de la guerra fría de bajo presupuesto o de una viñeta de Mortadelo. Era un hombrecillo anodino y gris, cargado de espaldas, mal afeitado y de pelo ralo. Vestía una gabardina color camel muy usada, pantalón de mezclilla, una espantosa corbata estampada cuyo nudo jamás se había vuelto a hacer y una camisa que antaño fue blanca. Sin embargo había orgullo en su rostro y una mirada de superioridad que resultaba casi cómica.

- Buenas noches, soy el inspector Antunez, creo que han denunciado una desaparición.

- Efectivamente, no encontramos al señor Ruiperez. Lamento haberle molestado, seguramente se trata de un malentendido, pero su esposa está un tanto alterada y nos pidió que llamáramos a la policía.

- No adelante acontecimientos- dijo Antunez- estos casos suelen complicarse y ofrecer maravillosas curiosidades. Pero no me extraña que lo ignore, evidentemente no es usted el recepcionista de noche habitual, de hecho creo que no hace demasiado que es recepcionista.

- ¿Puedo preguntar cómo ha deducido eso?

- Naturalmente. Su excelente bronceado le delata, no es propio de alguien que duerme de día. Y su traje inmaculado, sin apenas arrugas ha pasado pocas horas tras el mostrador.- dijo Antunez con una sonrisa de satisfacción.

- Mi bronceado se debe a que hoy regreso de vacaciones. Y respecto al traje, le diré que son mi debilidad, procuro llevarlos bien planchados. Hace doce años que soy recepcionista, todos ellos en el turno de noche.- contesté.

Ahora era yo quien sonreía. Un leve atisbo de contrariedad cruzó por la cara del inspector, pero cambió rápidamente de tema.

- Bueno, bueno, no tiene importancia. Pasemos a los hechos, ¿Cuándo vieron por última vez al desaparecido?

- Yo lo vi hace un par de horas, cuando llegó con su esposa y se retiraron a la habitación. La señora Ruiperez afirma que pocos minutos después salió de la habitación para fumar, pero yo no le vi pasar por la recepción.

- Muy interesante. ¿Podría hablar con la señora Ruiperez?

- Por supuesto, de hecho creo que ahí baja.

La señora Ruiperez bajaba entre sollozos por la escalera visiblemente alterada.

- ¡Aún no ha llamado a la policía!, esto es intolerable. Le repito que no es normal que mi marido tarde dos horas en fumarse un pitillo.- protestó la señora Ruiperez aún molesta por mis intentos de evitar que llamara a la policía.

- Le presento al inspector Antunez- dije.

La Señora Ruiperez miró al inspector de arriba abajo con decepción. Sin duda esperaba otra cosa. De todos modos se recompuso y con su más teatral ademán dijo:

- Menos mal que ha venido, inspector, estoy preocupadísima por mi marido, hace más de dos horas que salió para fumar un cigarro y aún no ha regresado.

- No se altere, señora- dijo Antunez- el caso está en buenas manos.

- Seguramente el señor Ruiperez aparecerá en cualquier momento con una sencilla explicación- medié yo, tratando de tranquilizar a su esposa.

- O quizá no, tal vez tengamos suerte y haya sido secuestrado, o algo peor- dijo Antunez en un alarde de mal gusto.

- ¡Cómo se atreve!, De dónde ha salido este tipo, ¿Está usted seguro que es policía?- dijo la señora.

- No se ofenda- dijo Antunez mostrando su placa- pero estos casos a veces se complican. Además debería estar usted acostumbrada, es evidente que hace poco que ha perdido usted un ser querido.

- Lo único que estoy perdiendo es la paciencia, ¿De dónde se ha sacado usted esa majadería?

- Lo digo por su vestido negro, obviamente va usted de luto.

- Este es un vestido de fiesta, negro, pero con lentejuelas. Venía de una boda con mi esposo antes de que desapareciera. ¿Ha visto usted alguna vez a alguien de luto con lentejuelas? De hecho, ¿ha visto usted a alguien de luto en el último medio siglo?

- Por favor, ¿no podría usted llamar a un policía de verdad y echar de aquí a este mequetrefe?- dijo la señora Ruiperez con cara suplicante.

- Oiga, un respeto- replicó Antunez.

En ese instante salió del ascensor apresuradamente el huésped de la habitación 403. Era el señor Menendez. Un respetable representante de calzado que nos visitaba una vez al mes. Menendez tenía sus costumbres y le encantaba que las repetaramos. Siempre desayunaba a la misma hora su croissant con mantequilla y su café solo. Le encantaba dormir siempre en la misma habitación y le molestaba sobremanera si su plaza habitual de aparcamiento estaba ocupada. Normalmente no intercambiaba más de un par de frases con el personal, y si estaba de buen humor hacía alguna pequeña broma, casi siempre la misma.

Por eso cuando lo vi salir descompuesto del ascensor, descalzo y en pijama, supe que algo no iba bien.

- ¿Qué sucede, señor Menendez?

- No se van a creer lo que he visto en el pasillo. Es increíble. Además, creía que en este hotel no se aceptaban animales, ¿No es cierto?

- Así es señor Menendez, ¿por qué lo dice?…

Continuará.

julio 6th, 2012
Email

Mucho ha llovido desde que este humilde recepcionista pisara por vez primera esta casa. Yo era un estudiante de turismo que trabajaba los veranos como guía turístico en la Costa Brava. En la escuela de turismo me comentaron que había una vacante de fin de semana, en el turno de noche, en un pequeño hotel llamado Sauce. Para un noctámbulo empedernido aquello sonaba bien, y mandé un currículo.

En plena entrevista de trabajo, el Sr. Fernandez me sorprendió pidiéndome que volviera a escribir mi curriculo, esta vez a mano.

 -No se preocupe, ya les traigo otra copia, tengo algunas en casa- contesté.

- No me has entendido-, dijo Fernandez.

-Necesito saber si tienes buena letra, las facturas aquí se hacen a mano.

Lo mejor que puedo decir para ilustrar cómo han cambiado las cosas es que aquella frase, hoy insólita, no me sonó  extraña en absoluto. Estábamos en los estertores del siglo XX, y los ordenadores aún no controlaban por completo nuestras vidas. Muchos de los hoteles de Zaragoza contaban desde hace tiempo con ordenadores, pero que un pequeño hotel siguiera haciendo las facturas a mano, le confería incluso cierto encanto.

No había oredenador en Saucépolis. Las facturas se preparaban la noche anterior a la salida, y durante la mañana, se cargaban los últimos gastos, se sumaba el total y se arrancaba la factura de la hoja quedando una copia calcada en el taco. La “base de datos” era una caja de fichas de cartón, en las que se anotaban los datos del cliente y los de cada estancia. Si se acababa el espacio en la ficha se grapaba otra a la original. Los mas habituales tenían un ficha gordísima llena de grapas.

El control del hotel se hacía con unas entrañables “hojas del día”, que venían de imprenta y se relleneban con colores según empresas y tipos de pago. Había un planning de cartulina desplegable, en el que se escribía a lápiz, para hacer los cambios. Los cargos extra se anotaban en unas comandas que se acumulaban en el casillero. Los mas asiduos de la cafetería tenían siempre el casillero a rebosar, costaba acceder a la llave.

No había internet, y los comerciales y viajantes dejaban en recepción sus pedidos para pasar por fax a sus empresas. La centralita no tenía despertador, y había una libretita junto al teléfono dónde se anotaban las horas de despertar.

-Buenos días, son las siete-

Muchos clientes bromeaban con que, además de madrugar, tenían que escuchar mi voz en lugar de la de Ana, la recepcionista de mañanas en aquél tiempo.

Estabamos en el siglo XX, corría el 1998,  y las cosas eran bastante distintas. Casi todos estos cambios han sido para mejor, pero cuando el ordenador se cuelga, la impresora se atasca, el progarama no funciona o la centralita se desconfigura, yo echo mucho de menos aquellas hojas del día, mis facturas a mano con papel calco y la vieja centralita en la que decíamos:

-Buenos días, son las siete-

Recibe los articulos de Saucepolis en tu correo electronico.
Introduce aqui tu correo electronico.

By FeedBurner