Entradas para la etiqueta ‘Hotel Sauce’

febrero 2nd, 2012
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Amèlie y Gloria

Hoy tenemos con nosotros un invitado internacional. Está estudiando en Zaragoza y realiza sus prácticas con nosotros. Desde su imparcialidad y falta de prejuicios nos brinda una ocasión singular para pulsar su opinión sobre la ciudad y sobre Saucepolis. Comparte nombre y nacionalidad con uno de los personajes más fascinantes de la historia del cine. No es Amélie Poulain, tenemos el placer de presentaros a Amélie Auriol.

¿Cómo llega una estudiante francesa de 18 años a Zaragoza y al Hotel Sauce?

Fueron mis profesores quienes me propusieron hacer unas practicas de un mes en Zaragoza y yo dije que sí. Yo estudio atención al cliente y el Hotel Sauce es muy interesante para aprender el oficio.

¿Cuál fue tu primera impresión cuando entraste en Saucepolis?

Cuando entré en Saucepolis por primera vez pensé que era una buena idea para comunicar las informaciones con los clientes, para hablar de la ciudad y de los festivos. La disposición de la página web está bien hecha también.

Tras unas semanas con nosotros, ¿Qué destacarías del hotel que no puedas encontrar en cualquier otro?

Los empleados acompañan los clientes a los apartamentos, los servicios son personales. Son muy amables, sonrientes y tienen muy buena atención al cliente.

Vivir y estudiar en otro país es sin duda una experiencia apasionante pero dura, ¿Qué echas de menos de tu país en Zaragoza?

De mi país echo de menos mi familia y mis amigos. Pero esta es una experiencia que se vive solamente una vez en la vida, es excepcional y yo aprovecho al máximo esta oportunidad. Creo que yo estoy aquí esta para aprender otro idioma y además es una experiencia de trabajo.

¿Cuál es tu sitio favorito de Zaragoza?

Mi sitio favorito de Zaragoza es La Basílica del Pilar. Es muy impresionante, es un edificio muy grande y bello de la época antigua.

¿Qué crees que le falta a la ciudad?

Yo pienso que a la ciudad le falta un metro.

Nos comentas que te apasiona la historia, ¿Qué momento de la historia de Zaragoza te gustaría vivir?

Me gustaría vivir en el Palacio de la Aljafería porque es muy bonito y porque me gusta mucho los monumentos de la historia pasada. O si pudiese me gustaría vivir en la Basílica del Pilar porque cuanto entro me siento en paz.

La historia de Zaragoza está marcada por los sitios y la guerra de la independencia contra… las tropas francesas, ¿Cómo ve este acontecimiento alguien venido precisamente de Francia?

En Francia no se habla demasiado de este conflicto, es una historia cerrada. En Francia la guerra que ha marcado la historia son las dos guerras contra Alemania.

¿Te parece Zaragoza un lugar atractivo para venir de vacaciones?, ¿Lo recomendarías a tus amigos franceses?

Si que me parece que Zaragoza es un lugar atractivo para venir de vacaciones, porque es una ciudad para todo de la familia y tienen muchos monumentos históricos que son muy interesantes.

También se la recomendaría a mis amigos franceses, porque esta es una ciudad para los jóvenes, es dinámica y es fácil moverse en la ciudad.

Llamándote Amélie y viniendo de Francia seguro que te han bromeado con el personaje de la película, fue muy popular aquí. ¿Qué compartes con el personaje del film de Jean-Pierre Jeaunet?

Mis puntos comunes con el personaje de la película es mi imaginación, que es muy grande, me encanta hacer feliz a mi familia y a mis amigos, y que soy tan tímida como ella.

enero 20th, 2012
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La Befana

Como ya han hecho otros componentes de Saucepolis, me gustaría escribir algo sobre estas mis primeras fiestas en tierra hispana! Bueno, decir que han sido las primeras no es totalmente correcto, porque en muchos años de ir y venir de Italia a España algunas noches viejas, o algunos reyes o algunas navidades ya habían caído, así que no me pillaron totalmente desprevenido. Lo que si que es cierto es que este ha sido el primer año en el que he vivido todas las fiestas! Desde que las grúas han empezado a construir el belén a tamaño natural en la Plaza del Pilar hasta que lo han desmontado.

Seguramente no vengo de un País tan lejano como para no tener nada que ver unas fiestas con las otras, ni mucho menos, pero si que hay algunas diferencias curiosas a las que a lo largo de estos años me he ido acostumbrando (con mayor o menor fatiga!). Lo primero que echa de menos un italiano la noche de noche vieja es el “cotechino con le lenticchie”. Por “le lenticchie” (las lenteja) realmente no habría ningún problema, alguna dificultad mas si que la tiene el “cotechino”. Antes que nada la traducción. Lo más parecido a lo que realmente es un “cotechino” en castellano se diría salchicha, pero no termina de explicarlo. El “cotechino” es la parte final de la pata del cerdo, deshuesada y rellenada con la carne picada y cocida con una técnica especial del mismo pobre animal. Se cocina empaquetado en bolsas especiales en agua hirviendo. El resultado es un tanto exquisito como hipercalorico segundo plato navideño!

Para quien no lo supiera, las lentejas en Italia se comen porque el folclore popular dice que cada lenteja es un “Lira” que entra en tú bolsillo. Ahora, para quien han estado en Italia antes del paso al euro, se acordarán de que todo costaba miles y miles de “liras”, así que imaginad cómo nos poníamos en noche vieja con la esperanza que el dicho popular fuese verdad y con la certeza que el único que lo iba a notar era nuestro cinturón! Tengo que decir que la costumbre de la uva es mucho más sana y divertida. Otra cosa bastante curiosa es la diferencia de “importancia” que se le da al mismo día de Navidad. Claramente estoy hablando de la importancia “comercial” de ese día, y no de la espiritual. En Italia la carrera para los últimos regalos, la total histeria por las calles de los centros de las ciudades y las tiendas llena de gente que compra cualquier cosa para no fallar a la cita con el “regalo obligado” es el 24 de Diciembre. Sí , porqué en Italia esto de los Reyes Magos, que además tiene bastante más sentido, se ha ido perdiendo hace ya muchos años (los últimos que han recibidos regalos el 6 de enero en vez del 25 de Diciembre creo que han sido mis abuelos) y además, que sepa yo, pero debería documentarme mejor, nunca se le ha llamado “el día de los Reyes Magos” (“il giorno de Re Magi”) si no el día 6 de Enero en Italia se celebra el día de “la Befana”. La befana es un mixto entre una abuela y una bruja que vuela con su escoba mágica en los cielo de todo el país y va llenando de dulces o de carbón los calcetines que los niños han dejado colgados a la chimenea o en la cocina, y todos los niños se saben esta rima: “La befana vien di notte, con le scarpe tutte rotte, e vestita alla romana, viva viva la befana!”

diciembre 16th, 2011
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Toda la familia en el salón del hotel celebrando la Navidad

De mis primeros años en el hotel, me acuerdo de las navidades ya que significaban un periodo de transición antes de la llegada del nuevo año. En Zaragoza para desgracia de los hoteles suelen ser fechas de baja ocupación, y además el hotel en sus inicios tenía pocas habitaciones por lo que era más fácil de controlar. Luis y Carmen en las primeras navidades organizaban las comidas y cenas de los días señalados en el hotel. Allí se juntaban toda la familia, las tías Cruz y Reme y el primo Miguel si no tenía obligaciones, los sobrinos, en años posteriores se incorporaron Jordi y Marisa de Barcelona con los niños. Eso permitía que los recepcionistas de turno pudieran celebrar las fiestas con sus familias. Supongo que habrá mil anécdotas de esas comidas y cenas que nos podrían contar Isabel y Luis que vivían esas fechas de una manera diferente al resto de los niños de su edad. Seguro que entre plato y plato se habrán vendido habitaciones a clientes a deshora, se habrá compartido alguna copa de champán con algún cliente solitario, se habrá brindado para que el nuevo año nos traiga lo mejor.

Con los años, las circunstancias han cambiado, el hotel ha crecido y ha nacido apartamentos Sabinas por lo que esas costumbres no se han podido mantener. Pero este recuerdo nos sirve para saber que venimos de una forma de hacer hotel diferente que nos tiene que dar siempre esa impronta de hotel cercano, cálido, como siempre remarcamos familiar.

Sólo me queda desear a todos los que nos siguen en Saucepolis, todo lo mejor para el año que viene.

diciembre 16th, 2011
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Para la edición navideña de 12 entrevistas hemos contado con un invitado muy familiar.
El equipo de Saucepolis

Una ocasión singular para conocer un poco al equipo que hace posible que todo funcione en este pequeño país. Aprovechando una visita a la ciudad que realizamos todos juntos ponemos en común algunas opiniones sobre la ciudad y sus monumentos, sobre el ocio y la cultura. Un repaso a Zaragoza a traves de nuestro propios ojos. Disculpadnos la vanidad.

Tenemos el placer de presentaros… ¡A nosotros mismos!

¿Qué parte de la visita te ha descubierto algo de la ciudad que no conocías?

Pili: El nombre de la Seo, todo el mundo la conoce así,  pero en realidad es la catedral de San Salvador.

Gloria: La historia de la Seo, pero también las marcas de las bombas en las cúpulas del Pilar. Todos conocemos la historia y las leyendas, pero no es facil localizar el lugar exacto.

¿Qué monumento crees que representa mejor la ciudad?

Todos: El Pilar

Maribel: El Pilar sin duda por la devoción mundial a esta virgen.

¿Cual es tu monumento favorito?

Aquí hay respuestas mas repartidas, Mariana, Geanina, Laura Gloria y Pili se deacantan por el Pilar, mientras Araceli y Maria Pilar prefieren La Seo.

Maribel: El palacio de la Aljafería con su visita guiada.

Alberto: Estoy de acuerdo con Maribel, La Aljafería es un monumento sorprendente. No es habitual encontrar un palacio árabe en estas latitudes.  El castillo en pleno centro de la ciudad supone una estampa imponente.

¿Qué monumento crees que no debería perderse alguien que visite la ciudad?

De nuevo el Pilar es la respuesta mayoritaria, pero Laura se decanta por todo el casco histórico y Pili añade La Seo y el palacio de la Aljafería.

(más…)

diciembre 9th, 2011
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Ella llevaba ya unos cuantos días con nosotros. Asistía a un curso organizado por su empresa junto a un numeroso grupo de compañeros. Rondaba los treinta años y vestía con naturalidad un atuendo demasiado formal comparado con el de sus colegas. Iba y venía con su grupo, pero normalmente era la primera en retirarse si la velada se alargaba tras la cena.

El era un comercial que sustituía a un compañero en una ruta que no era la suya. Aterrizó en Saucepolis por recomendación de su compañero y pareció encantado con todo desde el primer momento. Era quizá demasiado joven para el producto que vendía, su traje estaba demasiado bien cortado y su corbata era, definitivamente, demasiado osada. Tenía la simpatía y el magnetismo de los buenos vendedores, aquellos a los que no les importa el producto que venden ni a quién hay que vendérselo, simplemente te convencen de que llueve aunque luzca un sol radiante.

Ambos habían coincidido en el desayuno bastante temprano. Ella fue la primera de su grupo en bajar a desayunar. También fue la única que no había tomado alguna copa de mas la noche anterior. El salía temprano a hacer una ruta que no conocía bien. Eran los únicos comensales del buffet. El bromeó acerca del tamaño del enorme pedazo de tortilla que ella acababa de servirse. Ella re ruborizó, pero contraatacó señalando los dos croissants generosamente rellenos en el plato de él.

No compartieron mesas, solo un par de miradas más. El se marchó a su ruta, ella esperó al resto de su grupo. Un frío saludo fue su despedida.

La noche siguiente el ascensor se puso en funcionamiento a unas horas poco habituales. Un huésped insomne, quizá sediento, pensé. Una avería inoportuna, temí. Quizá un dolor de cabeza repentino que precise de un par de aspirinas, aventuré. El ascensor llegó hasta el piso cuarto y comenzó a descender. No llegó a la recepción, se detuvo en el segundo. Un par de horas más tarde el ascensor subió de nuevo al segundo, se detuvo unos instantes y ascendió finalmente al cuarto, siempre sin pasar por recepción. Segundo y cuarto piso. El y ella. A veces en Saucepolis pasan muy pocas cosas durante demasiado tiempo. Y la imaginación se dispara.

A la mañana siguiente ambos madrugaron de nuevo, esta vez sin motivo aparente. El me confirmó que la ruta había sido un éxito, podía volver a casa temprano, pero quería hacer un poco de turismo antes. El grupo de ella no bajaría hasta casi dos horas más tarde. Ella se sirvió su tortilla, él sus croissants. No hubo bromas esta vez, sólo dos sonrisas cómplices. Una vez mas no compartieron mesa, ellos sabrán por qué. Su despedida fue menos fría esta vez. Hasta la próxima, dijo él. Buen viaje, contestó ella.

Ignoro si volvieron a verse. Ambos han regresado a Saucepolis. Él durante las vacaciones de su compañero. Ella en otros cursos de su empresa. Creo recordar que no han coincidido más aquí.

Muchas historias de amor han surgido y se han roto en Saucepolis. De algunas he sido testigo. De la mayoría no. Nunca sabré si esta fue una de ellas. Solo el ascensor sabe lo que sucedió aquella noche. Solo el ascensor fue testigo de lo que ocurrió entre aquellos dos extraños en la noche.

noviembre 25th, 2011
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Fuera llueve.

Es una noche tranquila sobre todo para ser sábado, o domingo para los más puristas.

Acaba de entrar un huésped y ya está subiendo en el ascensor así que aprovecho para mirar el reloj. Las tres de la mañana, lo que indica que ya ha pasado la mitad de la jornada, un momento ideal para tomar un café que me ayude a pasar la otra mitad.

Me siento detrás del mostrador con la taza y la radio me sorprende con una pieza de Ligeti.

Las disonancias que emiten los altavoces son el complemento ideal a un hotel silencioso, mezclándose con los sonidos propios del edificio. Cuantas películas de terror se habrán hecho con hoteles por la noche. Yo por si acaso repaso todo lo que he aprendido de Hollywood por si me toca escapar, y un par de cosas de anatomía por si no puedo hacerlo.

Bueno, dejo ya la tontería que hay mucho que hacer: repaso los mensajes de los compañeros, repaso los papeles, mando unos correos y apuro el café. Tengo que bajar al almacén para subir unas cajas, hacer una pequeña ronda para repasar que todo esté en orden y luego preparé la cafetería para el desayuno. ¡Ah! Y que no se me olvide revisar que las reservas están bien. Parece que no pero es un puesto de responsabilidad.

Habrá que ponerse en marcha otra vez, pero primero dejemos que acabe la música.

Vuelvo a mirar el reloj. Las tres y cinco. Apuro el café, vaya, ya lo había terminado, que lástima. A ver si pasa rápido, llega por fin Pili y hablamos un rato, que después de ocho horas solo me hará falta.

Hay poco movimiento esta noche. Poca gente entra, poca gente sale y sobre todo poca gente por la calle.

Definitivamente es una noche muy tranquila.

Será porque fuera llueve.

noviembre 17th, 2011
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Imagen de la grabación del cortometraje en el ático de Bayeu

En el Hotel Sauce hemos tenido la bonita oportunidad de colaborar en la grabación de un cortometraje solidario a favor de la Amac-Gema, Asociación de Mujeres Aragoneses de Cáncer Genital y de Mama poniendo a su disposición el ático de Bayeu para la grabación de algunas de las escenas que componen el corto.

La finalidad de este cortometraje  titulado “Contigo” es “sensibilizar al público más joven de la importancia que ejercen los amigos y familiares de las afectadas por cáncer de mama mientras dura el tratamiento”.

Fue el domingo día 30 de Octubre cuando pasamos la tarde inmersos en la frenética actividad que supone la grabación de un cortometraje. Allí estábamos todos: el director, el cámara, el ayudante de cámara, el técnico de iluminación, el decorador, la maquilladora, los guionistas, los actores y algunos curiosos del hotel que no queríamos perdernos la oportunidad de descubrir los trucos con los que los profesionales hacen la magia del cine.

Durante el rodaje nos visitó Aragón TV  que tampoco quisieron perderse el rodaje y que entrevistaron a Iván de Ayala, que junto con Ángela Verruga son los guionistas de esta historia. Las escenas que se grabaron en el apartamento corresponden a la parte de las dos hermanas, protagonizadas por Andrea Dueso e Isabel Montijano, en la que una de ellas tiene cáncer y encuentra apoyo en su hermana.

Para haceros una pequeña idea os mostramos algunas fotografías del rodaje que podéis ver en www.facebook.com/hotel sauce y para saber más nos han dicho que habrá que esperar al estreno. ¡Estamos impacientes!

noviembre 13th, 2011
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Por Saucepolis pasan a diario personas de todo tipo. Todos ellos tienen sin duda una historia fascinante que contar. En ocasiones se dan las circunstancias y te la cuentan. La mayor parte de las veces apenas entablas alguna conversación trivial. Pero muy de vez en cuando te encuentras con un personaje que parece realmente salido de una novela. Nunca sabes cuánto hay de realidad en ellos y cuanto de impostura. Hace ya algunos años pasó por aquí uno de ellos, y no me resisto a escribir unas líneas sobre él. Su nombre era Rosario, del apellido prefiero no acordarme.

Rosario era un tipo italiano de mediana edad, escasa estatura e incipiente alopecia. Tenía anchas espaldas y abdomen más ancho todavía. Era un tipo rotundo, de estruendosa carcajada. Sin duda se hacía notar. Saludaba con fuertes apretones de manos y hacía gala de esa endémica galantería italiana piropeando a todo el personal femenino con el que se topaba a su paso. Recuerdo que en cuanto le vi no pude evitar imaginármelo metido en un traje de rayas, con zapatos bicolor y sombrero de ala ancha.

Si no recuerdo mal había venido para realizar unas reformas en algunos locales. Según me contó más tarde se dedicaba a instalar parqué. Le acompañaban tres jóvenes muchachos a los que abroncaba en público por sus malos modales para dejar claro quién era el jefe. Ellos le seguían el juego con una sonrisa, sin duda ya acostumbrados, en una especie de coreografía cómica mil veces interpretada. Parecían el capo y sus sicarios en una parodia de las películas de gangsters.

Una de sus últimas noches con nosotros decidió quedarse en la cafetería tomando una copa, y ante sus evidentes ganas de conversación me aventuré a sugerirle que su nombre me resultaba curioso, ya que en España es un nombre muy habitual de mujer. En ese instante se le cambió la cara.

-Todos me lo dicen- dijo con evidente disgusto.

-¡Rosario es nombre de Varón! Un rosario es un rosario, ¡Qué demonios tiene de femenino un rosario! Son ustedes los que están equivocados.

Era evidente que había metido la pata y traté de desviar la conversación. Pero en realidad no hacía mucha falta. Rosario estaba de buen humor, tenía ganas de hablar y casi había terminado su primera copa. Enlazó un tema tras otro, cada sorbo un poco más locuaz, y al llegar a su tercer Whisky se le soltó definitivamente la lengua. Empezó a hablarme de sus andanzas, y aquel simpático instalador de parqué se tornó siniestro y brutal. Nunca sabré cuanto de verdad había en aquella conversación, cuando de fanfarronería alimentada por el alcohol y cuanto de tomadura de pelo en venganza por el incidente del nombre. Pero aquella sonrisa siniestra y el brillo en sus ojos entreabiertos eran cuando menos inquietantes. Hablaba entre susurros y se rascaba la mejilla de vez en cuando. Sólo le faltaba un gato de angora al que acariciar. Y nunca olvidaré la frase que repetía sin cesar, “Con Rosario no se juega, ya lo saben todos, con Rosario no se juega”.

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