Se retoman los paseos en barco por el Ebro.
Navegar bajo el puente de Carlos en las aguas del Moldava a su paso por Praga es una experiencia bellÃsima. Ver aparecer ante tus ojos Notre Dame mientras surcas las aguas del Sena a bordo del Bateau Mouche resulta inolvidable. Cuando se anunció que con motivo de la Expo 2008 existÃa un proyeto para construir un azud y hacer el Ebro navegable a su paso por Zaragoza, muchos pensamos que era un sueño hecho realidad. Los expertos, ya entonces, pusieron muchas pegas. El tiempo terminó por darles la razón.
Las obras de la presa que debÃa garantizar una lámina estable desde Vadorrey hasta Ranillas comenzaron con dificultades. La inestabilidad del terreno obligó a cimentar la estructura hasta niveles insospechados. Dificultades se encontraron también para financiar la obra.La explotación de la pequeña central hidroeléctrica no fue reclamo suficiente para atraer a las empresas privadas.
Las constantes e históricas crecidas del Ebro durante el invierno anterior a la Expo retrasaron la construcción de los embarcaderos. Los muy ecológicos pero poco potentes motores solares con los que dotaron a las embarcaciones se mostraron incapaces de remontar la corriente del rÃo. Hubo que instalar motores fuera borda con urgencia.
Además, en la parte mas alta del recorrido, la presa no hacÃa el efecto deseado, y no habÃa calado para navegar. HabÃa que dragar. Y según me confirmó uno de los expertos que se encargó del proyecto, que tuvo su casa en Saucepolis durante aquel tiempo, habrá que dragar el rÃo cada ver que haya una crecida, y en todo caso, una vez al año. Esto resulta caro y poco ecológico.
A consecuencia de todo esto, la Expo comenzó sin barcos. En el transcurso de la muestra se fueron solucionando los problemas, y terminó por funcionar con cierta normalidad.
Ahora, un año despues, Turismo Ebro fluvial retoma el servicio. Y qué quieren que les diga, a pesar de todo lo anterior, he de decir que navegar bajo los arcos del Puente de Piedra y vel alzarse majestuosa la fachada norte del Pilar desde el mismo rÃo, no tiene precio. Y una vez construido el azud, dragado el rÃo, con los embarcaderos funcionando y los barcos navegando, a mi nadie me quita ese placer.
Entradas a la venta el embarcadero del Club Náutico y a bordo de los barcos.
De martes a viernes tres expediciones por la mañana y tres por la tarde.
Sábado y domingo salidas cada 45 minutos.

