Vida en el hotel nº 20: La Befana
Como ya han hecho otros componentes de Saucepolis, me gustarÃa escribir algo sobre estas mis primeras fiestas en tierra hispana! Bueno, decir que han sido las primeras no es totalmente correcto, porque en muchos años de ir y venir de Italia a España algunas noches viejas, o algunos reyes o algunas navidades ya habÃan caÃdo, asà que no me pillaron totalmente desprevenido. Lo que si que es cierto es que este ha sido el primer año en el que he vivido todas las fiestas! Desde que las grúas han empezado a construir el belén a tamaño natural en la Plaza del Pilar hasta que lo han desmontado.
Seguramente no vengo de un PaÃs tan lejano como para no tener nada que ver unas fiestas con las otras, ni mucho menos, pero si que hay algunas diferencias curiosas a las que a lo largo de estos años me he ido acostumbrando (con mayor o menor fatiga!). Lo primero que echa de menos un italiano la noche de noche vieja es el “cotechino con le lenticchie”. Por “le lenticchie” (las lenteja) realmente no habrÃa ningún problema, alguna dificultad mas si que la tiene el “cotechino”. Antes que nada la traducción. Lo más parecido a lo que realmente es un “cotechino” en castellano se dirÃa salchicha, pero no termina de explicarlo. El “cotechino” es la parte final de la pata del cerdo, deshuesada y rellenada con la carne picada y cocida con una técnica especial del mismo pobre animal. Se cocina empaquetado en bolsas especiales en agua hirviendo. El resultado es un tanto exquisito como hipercalorico segundo plato navideño!
Para quien no lo supiera, las lentejas en Italia se comen porque el folclore popular dice que cada lenteja es un “Lira” que entra en tú bolsillo. Ahora, para quien han estado en Italia antes del paso al euro, se acordarán de que todo costaba miles y miles de “liras”, asà que imaginad cómo nos ponÃamos en noche vieja con la esperanza que el dicho popular fuese verdad y con la certeza que el único que lo iba a notar era nuestro cinturón! Tengo que decir que la costumbre de la uva es mucho más sana y divertida. Otra cosa bastante curiosa es la diferencia de “importancia” que se le da al mismo dÃa de Navidad. Claramente estoy hablando de la importancia “comercial” de ese dÃa, y no de la espiritual. En Italia la carrera para los últimos regalos, la total histeria por las calles de los centros de las ciudades y las tiendas llena de gente que compra cualquier cosa para no fallar a la cita con el “regalo obligado” es el 24 de Diciembre. Sà , porqué en Italia esto de los Reyes Magos, que además tiene bastante más sentido, se ha ido perdiendo hace ya muchos años (los últimos que han recibidos regalos el 6 de enero en vez del 25 de Diciembre creo que han sido mis abuelos) y además, que sepa yo, pero deberÃa documentarme mejor, nunca se le ha llamado “el dÃa de los Reyes Magos” (“il giorno de Re Magi”) si no el dÃa 6 de Enero en Italia se celebra el dÃa de “la Befana”. La befana es un mixto entre una abuela y una bruja que vuela con su escoba mágica en los cielo de todo el paÃs y va llenando de dulces o de carbón los calcetines que los niños han dejado colgados a la chimenea o en la cocina, y todos los niños se saben esta rima: “La befana vien di notte, con le scarpe tutte rotte, e vestita alla romana, viva viva la befana!”






