Antes de llegar al Ebro
Pues después de mucho tiempo he estado en Zaragoza….sin plan de trabajo.
Hacía ya tiempo que esperaba una oportunidad como esta porque en mente tenía una idéa fija…. visitar BELCHITE. Muchas veces había oído hablar de este pueblo, recuerdo vivo del mayor espanto vivido en España en el pasado siglo.
Unos días de ocio y un momento adecuado para escapar de la ciudad y dejar volar la imaginación. No muy lejos, a 49 km de Zaragoza podemos encontrar Belchite, el pueblo nuevo y el pueblo viejo.
El pueblo viejo es un vestigio de la historia. Sus calles fueron testigo de una de las batallas más trascendentes de la Guerra Civil Española. Más de 6.000 almas perdieron su vida en las calles y las casas de este pueblo. En el se enfrentaron los miembros del frente republicano y los del bando nacional. Desde el final de la guerra civil, las ruinas de este pueblo han permanecido intactas, tal y como quedaron tras la simbólica batalla y han sido la viva imagen de la barbarie.
No es que sea un perseguidor de historias bélicas, pero siempre había creido que visitar este pueblo me podía hacer sentir aquella parte de la historia de un modo más personal… y así fue. Pisar sus calles despertó extrañas sensaciones que me hicieron revivir lo que allí pudo ocurrir. Creo que estos capítulos de la historia no deberían volver a repetirse jamás.
Así pues, completé un deseo, visitar lo que todavía queda en pié de este trozo de la historia. Lamentablemente creo que el olvido de este rincón hará que en no mucho tiempo ya no sea visitable. El deterioro de lo poco que todavía queda en pié es más que evidente. Algunas partes del pueblo habían sido cerradas a los visitantes, aunque las vallas han sido tiradas y éstos se mueven con total libertad por todo el “pueblo”. El riesgo de derrumbes es muy alto y mucho me temo que la posiblidad de un “flash-back” en la historia pronto dejará de ser posible.
Si Patrimonio no se pone manos a la obra ….. este trozo de historia … también quedará para los libros.




