El rÃo Ebro y Zaragoza III: Vista de Zaragoza

- Vista de Zaragoza. 1547. MartÃnez del Mazo.
Hace dos semanas en el post de los paseos en barco por el Ebro me animé a hablar un poco más de nuestro rÃo, luego vino el artÃculo del Puerto Fluvial y ahora he decidido seguir con esta serie del rÃo y nuestra ciudad hablando de una imagen única: el cuadro Vista de la ciudad de Zaragoza.
Y es que hace unos meses en una visita por el Museo del Prado me encontré sin esperarlo en una de las salas probablemente dedicadas a Velázquez (ya no me acuerdo bien) con esta obra que fue realizada por Juan Bautista MartÃnez del Mazo en 1647.
El cuadro no está exento de polémica ya que la mayor parte de los especialistas en Velázquez admiten la intervención de este genial pintor, especialmente en algunas figuras de primer plano. Y no serÃa de extrañar ya que MartÃnez del Mazo estaba casado con una hija de Velázquez y fue en el taller de éste donde se formó.
Más allá de esta anécdota esta pintura es sin dudarlo uno de los paisajes urbanos más conseguidos de la pintura barroca española, y un documento de primera calidad para el conocimiento de la Zaragoza del siglo XVII. Otra curiosidad es que, en el cuadro original, estaba representada la figura de la Virgen del Pilar sostenida por ángeles; esta imagen fue borrada en el siglo XIX por haberse perdido casi por completo.
Sobresale el detallismo con el que el artista reprodujo los monumentos más representativos de la ciudad, muchos de los cuales han desaparecido con el paso del tiempo. Pero quizá lo que más sorprende a nuestros ojos, es comprobar la ferviente actividad que habÃa alrededor del Ebro en esa época; sus orillas se convertÃan en un lugar de reunión de los zaragozanos quienes, vestidos con sus mejores galas, charlaban, merendaban, comerciaban u observaban el ir y venir de los barcos.
Sin embargo, si agudizamos la vista, observamos la llegada de una comitiva de carrozas y caballos en la parte central del cuadro, al otro lado del rÃo, y es que MartÃnez del Mazo quiso recoger el momento justo de la entrada de Felipe IV en la ciudad.
Mucho ha cambiado Zaragoza, y su rÃo Ebro, desde el siglo XVII hasta el momento presente. De todos modos, os recomiendo que con la imagen del cuadro en vuestra retina, os situéis en el punto exacto en el que el artista debió situar su lienzo hace ya siglos e intentéis por un momento evocar el bullicio y la alegrÃa que se recoge en este magnÃfico cuadro.
Otras imágenes del rÃo
Y si queréis disfrutar de imágenes más actuales de nuestro rÃo no os perdáis el post que preparo Enrique hace tiempo “No hay punto de vista malo” o daros una vuelta por algunas de las imágenes del I Concurso de FotografÃa Saucepolis.

