El Palacio de la Aljafería

Escrito por Alberto agosto 21, 2013 2 Comentarios 3214 vistas
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UNA JOYA OCULTA

Llegamos al último de los artículos de estas vacaciones sobre los principales monumentos zaragozanos, y cerramos la serie con el dedicado al Palacio de la Aljaferia. Es habitual que se asocie una ciudad con su principal edificio como puede ser el caso de Zaragoza con la Basílica del Pilar, pero todas las ciudades encierran alguna que otra sorpresa en su interior y este es el ejemplo de la Aljaferia.

El Palacio de la Aljaferia es un excelente ejemplo para conocer el devenir histórico de la ciudad pues sus paredes han albergado un palacio musulmán, otro cristiano-mudéjar, residencia de los Reyes Católicos en la ciudad, cárcel, tribunal de la Inquisición, cuartel y actualmente sede de las Cortes aragonesas.

Sobre su Nombre

Su nombre proviene del rey quien lo mandé edificar, Abu Yafar, quien lo solía denominar como el “Palacio de la Alegría”. Otra versión nos habla de la leyenda de Ibn Aljafe quien mientras paseaba por las cercanías del rio pensó en que sería un excelente lugar para edificar su palacio diciendo en voz alta que daría hasta su esclava preferida por conseguirlo; a continuación un anciano con larga barba blanca y una corona de algas salió de las aguas diciendo aceptaba el trato (Padre Ebro), cayendo en un sueño Ibn Aljafe y despertando en un maravilloso palacio lleno de riquezas aunque nunca más supo de su esclava favorita.

La Torre del Trovador

La zona más antigua del recinto es La Torre del Trovador de época califal. Fue cárcel durante finales de la Edad Media y la Moderna pudiéndose ver en la actualidad muchos “grafitis” de los presos como puede ser un tablero de ajedrez. Como curiosidad decir que esta torre inspiró a Antonio Garcia Gutiérrez para escribir su drama teatral sobre el Trovador Manrique y doña Leonor cuyos hechos acontecían en la Aljaferia. Años más tarde esta obra sirvió de inspiración a Giuseppe Verdi para su ópera “Il Trovattore”.

El Palacio Musulmán

Respecto al palacio musulmán quedan en la actualidad las estancias nobles compuestas por el oratorio y el salón del trono, junto a la alberca o jardín. Este salón real debió estar decorado todo de oro lo que le valió el sobrenombre de “salón dorado”, además tenía una techumbre decorada con un cielo lleno de estrellas y que junto al sonido, los olores provenientes del patio y el reflejo en las fuentes, creaban una atmosfera casi mística destinada a impresionar a todos aquellos que eran recibidos por el rey. El Islam prohíbe la decoración con representaciones humanas y de animales pero fue habitual su reproducción en los monumentos españoles de época islámica entre los que incluimos la Aljaferia en donde se puede ver la figura de un pájaro “pavo real” en uno de los arcos o un Pegaso que se encuentra expuesto en el Museo de Zaragoza de la Plaza de los Sitios.

El Palacio Cristiano

De las estancias cristiana destacan las impresionantes techumbres de madera mudéjares llamados “alfarjes” con decoración de escudos heráldicos de Pedro IV y su familia; o los artesonados de las salas de los Reyes Católicos con decoración de piñas, casetones y los símbolos de Isabel y Fernando, el yugo y el haz de flechas con el lema “tanto monta” en referencia a la historia de Alejandro Magno y el nudo gordiano. Decía la leyenda que quien desatara este intrincadísimo nudo seria el dominador del mundo; Alejandro corto el nudo con su espada diciendo la frase anteriormente referida pues el mismo objetivo se conseguía cortándolo que desatándolo. Estos artesanados fueron copiados por muchos nobles en sus palacios urbanos como ya vimos en el ejemplo de la Real Maestranza de Caballería.

El aspecto exterior de castillo o fortaleza que tiene la Aljaferia es mucho posterior. El foso y las murallas son del siglo XVI construidos tras el ataque de los zaragozanos a la Aljaferia, en donde se encontraba la cárcel de la Inquisición, para liberar a Antonio Perez. Durante el reinado de Carlos III se convierte en cuartel y en época isabelina se construyen las 4 torres neogóticas con remate almenado que podemos ver en la entrada principal.

Su ubicación no es lejana del centro pudiendo ir andando, disfrutando de un plácido paseo por orillas del rio Ebro. Desde el Hotel Sauce y los Apartamentos Sabinas invitamos a todos nuestros visitante a descubrir este impresionante espacio de la ciudad de Zaragoza, muchas veces desconocido pero que encierra en su interior magnificas sorpresas.

 

 

Sobre Alberto

Alberto

Esta rara avis nocturna mata el tiempo escribiendo relatos para insomnes. Desde la soledad de la noche y con la discreción por bandera guarda los secretos de los trasnochadores empedernidos y mantiene interminables conversaciones, trascendentes o triviales, con los sorprendentes habitantes de la noche en saucépolis.

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