Crónicas nocturnas XIV: Jueves Santo, luna llena.
Dicen que la luna llena altera el caracter de ciertas personas. También dicen que en las noches de luna llena se dispara el número de partos. Ninguna de ambas afirmaciones tiene base cientÃfica alguna, pero el pasado Jueves Santo pude dar fe de que ambas son ciertas. Dicen también que la realidad supera siempre a la ficción, y creo que este es magnÃfico ejemplo.
Hallábame yo trabajando en Saucepolis el pasado cinco de Abril, Jueves Santo. La noche era tormentosa. Los tambores hacÃan temblar la ciudad, y los cofrades temblaban ante la posibilidad de que la lluvia arruinase su noche grande y estropease sus imágenes. El teléfono sonó en recepción y yo di un respingo al oÃr la voz de mi mujer al otro lado del aparato. Era la llamada que estaba esperando, pero llegaba con mas de dos semanas de antelación. Mi segundo hijo anunciaba su intención de venir al mundo y a mi me pillaba trabajando.
Pedà refuerzos, sin prisas, pensando en las largas y dilatadas horas de dilatación que suelen preceder al alumbramiento. Una segunda llamada, pocos minutos mas tarde, instandome a apresurarme me inquietó un tanto. Afortunadamente, el gran Giuseppe acudió raudo a lomos de su bicicleta sorteando procesiones, cristos y tambores.
Tomé un taxi y me dirigà a casa haciendo un esquema mental de los pasos a seguir. Preparar la maleta, cambiarme de ropa, coger el coche, ir al hospìtal… Mi esquema saltó por los aires en cuanto entré en casa. Me encontré un parto en ciernes, una ambulancia en camino y una mujer asombrosamente lúcida y serena que me decÃa qué hacer. Yo habÃa perdido por completo la presencia de espÃritu, y no por la luna llena, pero contra todo pronóstico no me desmayé ni salà huyendo. Asistà alucinado a cómo la naturaleza se abre camino.
La ambulancia no llegó a tiempo, el pequeño Mario tenÃa demasiada prisa. No habÃa pasado ni una hora desde el primer sÃntoma. Todas esas pelÃculas en las que los partos se producen en taxis, ambulancias y demás sitios insólitos, que siempre pensé exageradas, se quedaban cortas. Una vez mas la realidad superaba a la fición.
Jueves Santo, luna llena y el pequeño Mario me nace entre las manos. ¡Que sea la última vez que naces en casa!, hombre, aquién se le ocurre.
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mayo 11th, 2012 at 8:04 am
Que pasada…menuda experiencia!!!Mario siempre tendrá una anécdota para contar y fardar con sus amigos cuando sea adolescente, fardar de padres!! Enhorabuena a los 2!
mayo 11th, 2012 at 3:40 pm
Ha sido un placer compañero! y no sabes la alegrÃa que me diste cuando hablamos a las 4 y tanto de la mañana! un abrazo!
mayo 12th, 2012 at 4:36 pm
Es precioso!!! Aún sigo impactada desde que me lo contaste! Traer al mundo a tu propio hijo debe ser maravilloso. Felicidades a los tres!
mayo 12th, 2012 at 8:28 pm
Qué fort!!!Si que tenia ganas de salir Mario!!Enhorabuena!!!ES muy guapooo
mayo 17th, 2012 at 1:44 pm
Mario precioso, y la historia de su naciemiento única! Ya te visualizo a ti todo pitxi con tus esquemas mentales y la pedazo sorpresa que te llevaste al entrar a casa!!!