Crónicas nocturnas I: Azul eléctrico

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imagen-002Existe un momento mágico en el que la noche aún no es día, y el día todavía es noche. En ese confuso momento el cielo se tiñe de azúl eléctrico. A esa hora las nieblas son mas densas, las heladas mas severas y el viento sopla mas fuerte. A esa hora Saucepolis huele a café y a tortilla de patatas.

Al alba, madrugadores y trasnochadores coinciden por un instante. En ese instante coinciden a las puertas de Saucepolis. Coinciden y se miran. Buenas noches, dice uno. Buenos días contesta el otro. Como cigarra y hormiga, nuestro pequeño crápula baja la mirada, con reparo. Nuestro aplicado madrugador, en cambio, mira altivo…con cierta envidia. Envidia del cálido lecho que espera a su fugaz compañero,  y envidia tal vez también de las aventuras que habrá vivido mientras él dormía, aún demasiado poco tiempo.

Uno sube, otro se va. Pili en los fogones, el que esto escribe en la recepción. La ciudad despierta, la magia se esfuma…

Amanecer azul eléctrico en Saucepolis.

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2 Respuestas a “Crónicas nocturnas I: Azul eléctrico”

  1. Luis Luis Dice:

    Uau, enhorabuena Alberto por el post… esperamos tu crónica de Lenny y de Vetusta :-) que seguro promete…

  2. La noche de la marmota (Crónicas nocturnas 6) Dice:

    [...] recordar las anteriores entregas de las crónicas nocturnas aquí: 1, 2, 3, 4, [...]

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